Fibromialgia y el Yoga


Los pacientes con fibromialgia deben pasar por una batalla por todos los dolores, fatiga y molestias que sientes. Por lo tanto, el que le digan de hacer ejercicios, no los anima mucho, incluso pueden llegar a temerle por miedo de ocasionarse más dolor.

Sin embargo, existen actividades y ejercicios que ayudan a aliviar tanto dolor. Entre esas actividades, se encuentra el yoga.

El yoga es un ejercicio muy completo debido a que se ejercita el cuerpo y la mente. Realmente, ayuda a flexibilizar el cuerpo y a calmar la mente. Además, reduce el estrés y la ansiedad, los cuales pueden empeorar los síntomas de la fibromialgia.

Por ello, te indicaremos unas posturas sencillas de yoga, que puedes hacer en casa y que además ayudaran a aliviar tus dolencias de esta dolorosa enfermedad.

La postura del Niño


La postura del niño le permite volverse hacia dentro y calmar la mente. Ciertamente, esto ocurre debido a que esta postura quita cualquier estímulo del exterior.

Debes sentarte sobre tus piernas flexionadas, luego, dejar caer tu tronco sobre tus piernas y dejar caer tus brazos a ambos lados.

Puedes estirar tu espalda estirando los brazos hacia adelante para estirar los hombros o redondeando lentamente la espalda.

Postura de la Montaña


A primera vista pudiera parecer que es estar simplemente de pie, pero esto no es del todo cierto.

Debes pararte erguido, con los pies juntos y abrir los dedos de los pies para enraizarte bien en el piso. Asimismo, debes vascular tu cadera, es decir, alinear tu cadera con tu comuna y rotar los hombros hacia atrás manteniendo los brazos estirados.

Con esta postura se logra estirar por completo la columna, aliviando cualquier dolencia en esta parte del cuerpo y, con la respiración profunda y lenta, se logre disminuir el estrés y la rigidez de los músculos.

Cobra


La postura del a cobra ayuda a estirar y fortalecer la espalda, así como abrir el pecho, los cuales son zonas que puede afectar notoriamente la fibromialgia.

Debes colocarte totalmente acostado boca abajo, una vez así, coloca tus manos a los lados de tu pecho. Hecho esto, respira profundamente y levanta tu torso del piso, a la altura que tus brazos queden totalmente estirados.

Pinza


Aunque no lo parezca, esta postura ofrece beneficios calmantes y relajantes. Sin embargo, dependiendo del grado de dolor que experimente, debe modificar un poco la postura de tal forma que se sienta cómodo y sin resistencia.

Simplemente estire todo su cuerpo, incluyendo sus brazos hacia el cielo, luego baje su tronco poco a poco, hasta donde su cuerpo lo permita. Si no es flexible, no es necesario que llegue por completo al piso, solo deje caer sus brazos hasta donde usted llegue y no le provoque ningún tipo de dolencia o malestar.

Pero si tiene mucha resistencia y no puede dejar sus piernas totalmente estiradas, puede ayudarse apoyándose con una pared detrás de sus piernas. De esta manera, deslice sus manos en la pared hasta llegar a esta postura.