Fibromialgia Avanzada

Como ya sabemos la Fibromialgia afecta los tejidos blandos del cuerpo, tales como los tendones, los ligamentos y los músculos, produciendo un dolor alrededor de las articulaciones y en todo el cuerpo. En algunas ocasiones, los síntomas que no pueden percibirse abiertamente, razón por la cual se ha dicho que este síndrome ha sido apodado como la “invalidez invisible”.

Durante el periodo en el cual el paciente desconoce que padece la enfermedad, pasa por todo un periodo de visitas constantes con los médicos para encontrar una solución. Dicha enfermedad, presenta un proceso evolutivo el cual, tomando en cuenta el nivel o agudeza de sus síntomas, puede clasificarse en niveles o etapas, los cuales varían desde un dolor tolerable, acompañado de fatiga. De esta manera, esta avanza a un dolor soportable con la ayuda de fármacos, para sufrir dolores constantes sumados a un cansancio extremo, hasta el punto de ser catalogado como persona discapacitada.

Este trastorno suele ser clasificado en seis (6) fases, las cuales pueden ser dividas en fase inicial, intermedia y avanzada, ello sin considerar que afecta la parte psicológica del paciente. De hecho, esta puede variar dependiendo de cada uno de los pacientes, tanto en su entorno familiar, como en su extracto social.

En las fases inicial e intermedia, el paciente presenta un cuadro evolutivo de dolores que deben ser tratados con fármacos, tales como analgésicos o desinflamatorios, la ingesta de vitaminas y dietas. Además, pudiendo verse afectado igualmente la parte psicológica en virtud de incorporarse nuevos síntomas, como ansiedad e insomnio. En estas etapa el paciente debe tener un seguimiento rígido con su médico tratante y mantener hábitos saludables.

Ahora bien, en las dos (2) últimas etapas de esta enfermedad, a saber, la fase avanzada el paciente no sólo se enfrenta a los dolores intensos e insoportables que no lo permiten dormir. Sino que además, tienen que luchar con lo peor de esta enfermedad que es el deterioro psicológico.

A estas alturas, el paciente está padeciendo de un dolor prácticamente insoportable, que no mejora a pesar de los tratamientos, sin contar con el hecho social que lo rodea, que a lo mejor, tal vez ha sido despedido o se encuentra en la disyuntiva de abandonar su trabajo o realizar los trámites para que sea declarada su discapacidad permanente. Por lo general, esta situación provoca una depresión, la cual debe ser tratada con fármacos recetados.

En la etapa final, tenemos que el paciente se encuentra completamente incapacitado, impedido de realizar tareas diarias, como aseo personal, prepararse sus alimentos, vestirse. De esta manera, sufre y se irrita por el simple hecho que su pelo o su ropa toque su piel, no tiene energía para continuar, pasan una gran cantidad de horas en cama, mientras lucha con los síntomas de la enfermedad con un tratamiento que no surte efecto, sin sentirse respaldado ni apoyado por nada ni nadie.

Aunando a ello, los altos costos que genera el tratamiento y su cuidado diario, estando a la espera de una pensión de invalidez, no pudiendo trabajar, luchando contra los efectos secundarios y el dolor constante. Literalmente, la persona con fibromialgia es un prisionero en su propio cuerpo.

No obstante, a pesar del cuadro evolutivo de esta enfermedad, no debe perder la esperanza dado que existen muchas herramientas que le puede ayudar. De hecho, debe incorporar hábitos saludables en su día a día y seguir los tratamientos y recomendaciones de su médico.